Te amo tanto que me explota el corazón. Literalmente. Explota, se hace en pedazos de carne mórbida. Pedazos ensangrentados, deshilachados, de distintos tamaños, y formas. Todos al aire con todos los te quiero que me distes sin mentir. Con todas las lagrimas que cubren la piel pegajosa del órgano que hicistes latir. Vuela toda la carne y danza, danza alrededor de la muerte de nuestro porvenir. Escúcha, afina el oído y puedes sentir la música que provoca el estallido al explotar. Los desgarros de las arterias, de los pedazos de carne. Como todo se divide , como se funde y se mezcla con el O+ y pinta un cuadro. Pinta el cuadro de nuestro fin. Y cae, cae, cae lentamente. Porque la explosión empuja hacia arriba y la gravedad hacia abajo. Pisotea el charco de toda esta danza mortífera y definitiva. Pisotealo y danza y canta., canta , canta a este desperdicio y desecho que hiciste de mí.
PD;: ponte zapatillas, para no rebalar al danzar.
viernes, 31 de octubre de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
Sin presente ni futuro
Nunca fui para tu mañana. Comprendí esto cuando otros me trataron con ese tiempo verbal. Un tiempo que no es un esfuerzo sino un placer y una necesidad cuando quieres de una forma sincera y real.
Nunca fui futuro. Nunca me vestistes de blanco y nunca compartimos los mismos cuchillos más que espontaniamente cuando nos quisimos callar. Afilamos las lanzas sin lanzarnos hacia ninguna parte porque tu negatividad envolvió nuestro devenir. El no de negativo y el efecto nube negra que provocó en mi distorsionada y atipica mente me dejó en el borde del abismo. Fuí y volví para escribirte mientras veo como tratas a quien nunca te esperó como yo lo merecía.
No. Nunca. Y otra vez no. Y la única cama que compartimos fue la que tus padres nos prestaron o mi salario me permitió. Los buenos dias nunca se prolongaron mas de siete consecutivos y los te quiero los tragó un presente en el que me estancastes contigo a la espera de que encontraras algo mejor para tu devenir.
Nunca, jamás, y no. Solo fui tu hoy. Nunca estuve en tu mañana, ni con tus dedos en mi espalda ni con tus ojos desde lejos porque a las personas se las debe juzgar por como te tratan cuando ya no te necesitan, y tu, cuando ya no me necesitastes, me desechastes al contenedor.
Sin presente ni futuro. Eso fui.
Nunca fui futuro. Nunca me vestistes de blanco y nunca compartimos los mismos cuchillos más que espontaniamente cuando nos quisimos callar. Afilamos las lanzas sin lanzarnos hacia ninguna parte porque tu negatividad envolvió nuestro devenir. El no de negativo y el efecto nube negra que provocó en mi distorsionada y atipica mente me dejó en el borde del abismo. Fuí y volví para escribirte mientras veo como tratas a quien nunca te esperó como yo lo merecía.
No. Nunca. Y otra vez no. Y la única cama que compartimos fue la que tus padres nos prestaron o mi salario me permitió. Los buenos dias nunca se prolongaron mas de siete consecutivos y los te quiero los tragó un presente en el que me estancastes contigo a la espera de que encontraras algo mejor para tu devenir.
Nunca, jamás, y no. Solo fui tu hoy. Nunca estuve en tu mañana, ni con tus dedos en mi espalda ni con tus ojos desde lejos porque a las personas se las debe juzgar por como te tratan cuando ya no te necesitan, y tu, cuando ya no me necesitastes, me desechastes al contenedor.
Sin presente ni futuro. Eso fui.
jueves, 27 de marzo de 2014
Cuando sepas de mí
“Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni
que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que
habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te
creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la
medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto.
Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que
es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.”
Risto Mejide
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.”
Risto Mejide
martes, 14 de enero de 2014
Ser o No ser
En el club de escritura hicimos un amigo invisible. Cada integrante del grupo tenia que apuntar en un papel un tema sobre el que escribir. Los pusimos todos mezclados y luego cada uno cogia un papelito al azar. En consecuencia cada miembro del grupo tiene que escribir sobre el tema que otro integrante ha propuesto. Todo al azar. A mi me ha tocado "ser o no ser" y este es mi escrito sobre ello:
Ser o no ser
Solía ser sin saber que era. Solía
ser sin plantearme el ser o no ser. Solía ser sin la necesidad de
serlo para alguien o con alguien Solía sonreír sin más. Solía.
Solía ser sin ninguna pretensión ni meta. Solía, la mayoría de
veces, no-ser. Me gustaba no-ser. Quería pensar que el no-ser me
hacia no existir. Solía pensar que quería no-ser o que si alguna
vez llegaba a ser quisiera ser ventana. Quería serlo, y quizás
alguna vez lo seré. Una ventana de esas de estructura fuerte,
robusta, con piedras unidas entre si, de las que no pueden ser una
sin la otra, porque sino la ventana misma no seria. Una ventana de
esas de las que nacen del arte, del trabajo, de los compuestos de
muchos materiales y voluntades. Quisiera, quisiera ser una en las que
cada grieta, cuenta una historia. De las que nunca están solas y se
sostienen con paredes, techos, puertas y más ventanas. Solía dejar
de ser para imaginar ser una de esas de las que se construyen y no se
abandonan. De las que sostienen mil cambios y no se derrumban. De las
que hacen frente a todo y permanecen en el tiempo, firmes y sólidas
sin abandonar la batalla, por muchos gritos que alberguen en ellas.
Solía no-ser y soñar que, algún día,
seré ventana. Si, una de esas de las que todo lo ven, hacia dentro,
y hacia afuera. Con tantas perspectivas como reflejos en un cristal
puedan existir. Con tanto abrigo en si misma como hielo en su
interior. Tan dual como ver ponerse el sol sin que la luna se haya
acostado todavía. Y tan inerte que las lágrimas para ella solo
puedan ser en forma de lluvia o vapor.
Solía, solía ser sin querer serlo.
Solía desear el no-ser con tanta fuerza que amaba a las ventanas con
toda mi alma. Solía. Solía. Solía decir que el no-ser no tiene
alma, y que sin alma no hay dolor. Solía creer que las ventanas, no
tienen corazón y que su ser es no-ser y el no-ser no puede sentir.
Escrito por: Siobhan
Tema propuesto por: Dagny Romero
viernes, 10 de enero de 2014
Romper
"Romper, morirme si te vuelvo a ver,
romper, solo espero que no seas feliz con el,
no te atrevas a llamarme cruel, "
martes, 31 de diciembre de 2013
Pérdida
Pérdida es el nombre que lleva este último día del año.
Tengo tantas cosas que decir/escribir, que soy incapaz de ordenarlas.
Voy a empezar por ti. Porque siempre asumí que la vida tiene un fin, pero jamás pude asumir que la tuya pudiera tenerlo. Hoy es tu cumpleaños. Me gustaría llevarte las flores como cada año y sin embargo, un año más, lo único que puedo darte son unas palabras en este rincón íntimo que he creado. Estas en él y las palabras son inmortales. Allí donde estés jamás te olvido, bisabuela. Felicidades en tu día, aunque no puedas ya soplar tus velas.
"Recuerda mis olvidos, olvida que no recuerdo, abrázame y sonrío, sonrío porque te quiero"
------------------------
Esta segunda parte de la entrada es para una generación menos. Mi abuela. Porque me siento triste de no poder brindar hoy contigo, y de no saber a ciencia cierta si el año pasado fue, quizás , el ultimo que pudiera haber aprovechado a tu lado. Las tragedias son rutina en nuestra familia y todos y cada uno de nosotros, a veces mas o a veces menos, las hemos merecido, porque nos hemos portado mal.
Pero tu, tu eres pura. Eres la única. Eres la que tiene la esencia de todos. Eres una parte, un trozo, un rasgo de todos y cada uno de tus hijos, de tus nietos, y de tus biznietos. Sin ti, esta familia no tiene puerto.
Hoy, es probablemente el peor día de tu vida, y me siento triste, porque no te lo mereces. Se me encoje el corazón de saber lo que te ha pasado, y lo que te va a pasar. Nunca pedí deseos porque se creí que estos no funcionan, pero si existe algún momento para aferrarse a ellos, es este. No nos dejes todavía, Quédate. Estamos todos aquí por ti. Es demasiado pronto, y tu demasiado fuerte. Lucha. Lucha como me has enseñado que se debe hacer.
Te quiero, iaia.
Tengo tantas cosas que decir/escribir, que soy incapaz de ordenarlas.
Voy a empezar por ti. Porque siempre asumí que la vida tiene un fin, pero jamás pude asumir que la tuya pudiera tenerlo. Hoy es tu cumpleaños. Me gustaría llevarte las flores como cada año y sin embargo, un año más, lo único que puedo darte son unas palabras en este rincón íntimo que he creado. Estas en él y las palabras son inmortales. Allí donde estés jamás te olvido, bisabuela. Felicidades en tu día, aunque no puedas ya soplar tus velas.
"Recuerda mis olvidos, olvida que no recuerdo, abrázame y sonrío, sonrío porque te quiero"
------------------------
Esta segunda parte de la entrada es para una generación menos. Mi abuela. Porque me siento triste de no poder brindar hoy contigo, y de no saber a ciencia cierta si el año pasado fue, quizás , el ultimo que pudiera haber aprovechado a tu lado. Las tragedias son rutina en nuestra familia y todos y cada uno de nosotros, a veces mas o a veces menos, las hemos merecido, porque nos hemos portado mal.
Pero tu, tu eres pura. Eres la única. Eres la que tiene la esencia de todos. Eres una parte, un trozo, un rasgo de todos y cada uno de tus hijos, de tus nietos, y de tus biznietos. Sin ti, esta familia no tiene puerto.
Hoy, es probablemente el peor día de tu vida, y me siento triste, porque no te lo mereces. Se me encoje el corazón de saber lo que te ha pasado, y lo que te va a pasar. Nunca pedí deseos porque se creí que estos no funcionan, pero si existe algún momento para aferrarse a ellos, es este. No nos dejes todavía, Quédate. Estamos todos aquí por ti. Es demasiado pronto, y tu demasiado fuerte. Lucha. Lucha como me has enseñado que se debe hacer.
Te quiero, iaia.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Me haces falta
Cuando escribí el balance no creía que este año podría ir peor. Pero lo va a ser hasta su ultimo suspiro.
Sentir tristeza por ti sin saber que el coche donde iba mi abuela se estrelló al mismo tiempo.
La vida es injusta. Las lágrimas que se desperdician porque aquellos a quien van dirigidas no las aprecian. Y en otro lugar del mundo alguien se las gana sin quererlo ni beberlo.
Esto me recuerda a aquella noche. Esa en la que me vestí de madrugada para ir contigo porque la tuya se había ido. Y allí estuve yo. Me vestí, te cogí de la mano, te acompañé, te abracé. A todo eso, además, la besé cuando ya se había ido, porque era importante para ti, y tu lo eras para mi. De eso se trata la vida. De estar, cuando pasan estas cosas. De coger la mano. De besar. Y ahora me haces falta tu a mi. Y no estas. Y lo peor, no estas porque no quieres. No estas porque no sientes. Y a mi me haces falta. Que te vistas, que vengas, que me cojas de la mano, que me acompañes y que la beses. Porque es importante para mi. Porque eres importante para mi. Me haces falta, me haces falta.
Sentir tristeza por ti sin saber que el coche donde iba mi abuela se estrelló al mismo tiempo.
La vida es injusta. Las lágrimas que se desperdician porque aquellos a quien van dirigidas no las aprecian. Y en otro lugar del mundo alguien se las gana sin quererlo ni beberlo.
Esto me recuerda a aquella noche. Esa en la que me vestí de madrugada para ir contigo porque la tuya se había ido. Y allí estuve yo. Me vestí, te cogí de la mano, te acompañé, te abracé. A todo eso, además, la besé cuando ya se había ido, porque era importante para ti, y tu lo eras para mi. De eso se trata la vida. De estar, cuando pasan estas cosas. De coger la mano. De besar. Y ahora me haces falta tu a mi. Y no estas. Y lo peor, no estas porque no quieres. No estas porque no sientes. Y a mi me haces falta. Que te vistas, que vengas, que me cojas de la mano, que me acompañes y que la beses. Porque es importante para mi. Porque eres importante para mi. Me haces falta, me haces falta.
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